Riesgos particulares de los inmigrantes
Cuando los hispanos/latinos emigran a los Estados Unidos, enfrentan desencadenantes duraderos de ansiedad y depresión que pueden coincidir con el uso nocivo de sustancias, trauma y trastornos de estrés.
¿Por qué algunas personas desarrollan una adicción y otras no? ¿Por qué los adolescentes enfrentan un riesgo más alto? ¿Cómo puede usted reducir su riesgo de adicción?
La susceptibilidad a la adicción varía de persona a persona, hay estudios científicos recientes que indican tres factores de riesgo claves: edad al inicio de consumo, genética, y entorno .
En septiembre del 2019, el Pew Research Center estimó que en los Estados Unidos hay alrededor de 60 millones de personas de origen hispano. Se estima que la población hispana crecerá significativamente, llegando a 111 millones para el 2060.
1.1 millones
Las estimaciones de SAMSHA (Administración de Salud Mental y Abuso de Sustancias) indican que 1.1 millones de jóvenes hispanos/latinos usaron drogas ilícitas durante el año anterior, incluyendo 208.000 que usaron opioides de manera nociva.
92 por ciento
92 por ciento de los jóvenes hispanos/latinos con trastornos por uso de sustancias no recibieron tratamiento en un centro especializado.
Los trastornos co-ocurrentes son comunes.
17 por ciento de los adultos hispanos/latinos sufren una enfermedad mental, y 15 por ciento de los jóvenes hispanos/latinos tuvieron un episodio depresivo importante.
El proceso por el cual un grupo de un origen étnico diferente es absorbido dentro de otra cultura se llama ASIMILACIÓN. Ese proceso involucra asumir características de la cultura que pueden incluir actitudes y conductas relacionadas al alcohol y al uso de drogas.
Las comunidades hispanas/latinas en los Estados Unidos enfrentan retos singulares. Tener que navegar diferentes identidades culturales, múltiples generaciones que conviven en el mismo hogar, los obstáculos del idioma, manejar el trauma y el estrés ligados a la migración y la discriminación, y evitar que los jóvenes participen en conductas riesgosas, son solo algunos de esos desafíos.
Cuando los hispanos/latinos emigran a los Estados Unidos, enfrentan desencadenantes duraderos de ansiedad y depresión que pueden coincidir con el uso nocivo de sustancias, trauma y trastornos de estrés.
Haber nacido en los Estados Unidos o vivir en el país desde hace por lo menos 15 años, están asociados a un mayor uso de alcohol en la población hispana/latina, lo que sugiere que un mayor grado de comodidad con la cultura norteamericana puede llevar a conductas de mayor riesgo.
El tratamiento de los trastornos por el uso de sustancias en la población hispana/latina ha dado buenos resultados en casos en los que la familia se involucra a lo largo de todo el tratamiento. Esto es fundamental para la prevención, el tratamiento, pero no es la norma corriente en el sistema de cuidado de la salud en los Estados Unidos en este momento.
Las comunidades hispanas/latinas representan un espectro de muchas culturas, países de origen y dialectos diferentes. El tiempo de residencia y nivel de aculturación varían, mezclando a los residentes nativos, naturalizados e indocumentados a menudo en un mismo hogar. Hay una gran variación en las perspectivas sobre la salud.
La falta de proveedores médicos que hablen español y de materiales sobre temas de salud traducidos, es un obstáculo para la población hispana/latina que busca cuidados sanitarios en general e interfiere especialmente con el acceso a cuidados para enfermedades tan delicadas y estigmatizadas como los problemas por el uso de opioides.
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En esta lección nos enfocamos en la gente joven porque los adolescentes y adultos jóvenes son la población más vulnerable dadas las realidades de su desarrollo cerebral, la influencia de sus pares, y los altos niveles de estrés y ansiedad que sienten.
Sorprendentemente, un estudio nacional de 2017 de jóvenes de 12 a 17 años encontró que el 34% no percibe ningún daño en probar heroína una o dos veces.
El cerebro adolescente, con sus sectores dedicados a la toma de decisiones aún subdesarrolladas, está especialmente expuesto a los riesgos de adicción.
Esta imagen muestra el lóbulo frontal que controla la planificación, el control emocional, y la resolución de problemas madurando después de la adolescencia, tal como lo representa la difusión del color azul.

Las características que exponen a los adolescentes a un mayor riesgo de adicción no son las que uno esperaría. Si usted se preocupa por un adolescente, preste atención a algunos de los factores de riesgo siguientes y piense si son relevantes al joven. Recuerde, estos factores no determinan el destino de un adolescente, sino que ofrecen un marco con el cual usted puede evaluar su riesgo y la necesidad de intervenir.

Con cambios en el entorno, Islandia introdujo importantes medidas para reducir el riesgo de sus adolescentes vulnerables.

Ahora conocido como el Modelo de Islandia, el país implementó varias acciones para tratar la reducción del riesgo. Se lo suele considerar como un ejemplo exitoso que otros países usan como referente.

Los recursos siguientes complementan bien la lección de hoy. Descárguelos, analícelos y explore.
Cualquiera puede desarrollar una adicción. Si bien algunas personas pueden estar en mayor riesgo, la gente aún puede desarrollar una adicción sin tener factores de riesgo. Seleccione las flechas para revisar.
La adicción es una enfermedad crónica que cambia el cerebro, pero la adicción se puede prevenir y es tratable. Algunas personas son más propensas a la adicción por factores de riesgo como la edad al iniciar el uso, su genética y entorno.
Los adolescentes en particular, enfrentan un mayor riesgo de tener problemas de addicion porque sus cerebros aún están madurando y continuarán desarrollándose hasta alrededor de los 25 años.
Sepa que para los adolescentes, CUALQUIER experimentación con sustancias es riesgosa
Esté atento a los antecedentes familiares y genéticos de adicción
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